Los seis errores más grandes en la fijación de precios
Una estructura sólida de fijación de precios contribuye a que las empresas generen ventas y que se logre la lealtad del cliente. Una estructura de fijación de precios incorrecta puede dejar a las empresas luchando por prestar servicios a los clientes y conseguir rentabilidad. Cuando deba determinar cuánto cobrar por sus productos y servicios, aléjese de estos errores comunes de la fijación de precios.
Vender por menos de lo que corresponde
Para determinar precios realistas, debe ser consciente de todos los
costos implicados en la producción de su producto o servicio. Esto
incluye costos fáciles de rastrear como el precio de las partes y
los suministros, así como costos menos tangibles asociados con las
destrezas y el conocimiento que se aportan. Algunos empresarios
determinan precios que no tienen en cuenta estos gastos. Puede que
olviden sumar gastos generales como los servicios públicos o el
alquiler, o que tengan dificultades para determinar un precio por
lo que vale su tiempo. Un enfoque que usan las empresas basadas en
servicios para determinar una tarifa justa para lo que ofrecen es
determinar un sueldo por hora para cobrar los servicios. Después
pueden multiplicar esta cifra por el total de horas que lleva
completar un trabajo y así determinar el precio general de un
proyecto.
Seguir a la competencia
Basar la estructura de fijación de precios en la de la competencia
puede ser peligroso porque los costos que usan los competidores
para calcular precios pueden tener poco que ver con los suyos.
Puede que paguen a los proveedores menos o más que usted, que
compren tecnología distinta y que tengan presupuestos de marketing
mayores o menores. Dicho esto, igual es valioso saber cuánto cobran
sus competidores para poder confirmar que sus precios son realistas
para el mercado. Si observa que sus cifras son muy inferiores a las
de sus competidores, verifique para asegurarse de no haber dejado
algo fuera de la ecuación de fijación de precios.
Competir por los precios
Determinar precios sólo para vencer a la competencia es una
proposición peligrosa. Seguramente atraerá compradores de esta
manera, pero no es probable que sean clientes leales. Si el bajo
costo los atrajo a su empresa, pueden abandonar a su empresa cuando
aparezca una opción menos costosa. Un mejor enfoque es diferenciar
su empresa de los competidores de otras maneras, como un servicio
al cliente superior, mejores características en los productos o
mejor calidad.
Esperar demasiado para aumentar los precios
Una mayor demanda o el aumento del costo de los suministros pueden
colocarlo en la posición de tener que decidir si aumenta o no los
precios. Algunos propietarios de empresas evitan los aumentos
porque temen que los clientes reaccionen de manera negativa. En
muchos casos es una mejor estrategia hacer aumentos pequeños
regulares en los precios que impactar a los clientes con un aumento
grande. En otras palabras, es probable que un aumento del 10% en
los precios llame más la atención de forma negativa que dos
aumentos del 5%.
Bajar los precios sin cambiar la entrega
Algunos clientes pueden intentar afinar un mejor trato con su
empresa. Esto puede colocarlo en una posición difícil,
especialmente si su empresa se basa en servicios. Entregar un
pedido acordado por un precio menor puede involuntariamente dar el
mensaje de que sus precios iniciales eran demasiado altos y todo
negocio futuro está abierto a la negociación de los precios. Un
mejor enfoque consiste en acordar un precio inferior pero cambiar
levemente los términos de entrega. Por ejemplo, si está negociando
el precio de una instalación técnica de tres meses de duración,
podría acordar un menor precio para el proyecto si el número de
reuniones semanales se reduce o se agilizan los informes semanales.
Otra opción que tiene sentido para los pedidos grandes es colocar
las tarifas menores como descuentos por volumen.
Determinar precios al azar
Algunos clientes pueden insistir en querer comprender cómo se
diseña su estructura de fijación de precios, de modo que es crucial
que pueda justificar los precios que cobra. Además, salvo que tenga
un claro sentido de cómo se relacionan los costos con sus precios,
será difícil para usted identificar cuándo es el momento correcto
para ajustar el importe que cobra.
